jueves, 30 de octubre de 2008

Primera ruta

[...]

Había llegado caminando para sentir que sus zapatillas la acompañarían también esos días. Los zapatos negros los llevaba en la mochila, junto al uniforme cuidadosamente doblado: un pantalón púrpura y una blusa amarilla con detalle púrpura en el cuello, para buscar la armonía cromática, pensó. En el bolsillo del jean llevaba el lápiz labial que tomó del cofre de mamá. Un tono cálido y con ligero sabor a frutilla. No se olvidó la docena de ganchitos negros que harían falta para mantener su cabello rígido y ordenado como un maniquí de peluquería.

En tantas ocasiones ella misma había inspeccionado el peinado y el atuendo de las cajeras del súper. Una a una, comparándolas entre sí, un desfile estático de peinados, gestos y caderas. Porque lo había notado: todas las cajeras presentaban tendencia irremediable al ensanchamiento de caderas. ¿Ese sería también su destino? Pues, no le vendría mal.

[...]

martes, 28 de octubre de 2008

Center of gravity

...


“Se me ha extraviado el hilo conductor.

Lo he dejado seguro entre el pasillo del detergentes y la comida para perros.

¿A quién se le ocurre ubicar en el mismo corredor

botellas de lejía y galletas con sabor a carne?


El supermercado guarda incoherencias que me entretienen durante el día".


...

nota: recogido de la página central del cuaderno de aritmética

sábado, 25 de octubre de 2008

Sonrisa 1

(...)

Ustedes - dijo la señora encargada del personal nuevo (nuevo y fresco, recordé)- son el sostén de la tienda, más aún, de toda la empresa.

Inmediatamente sonreí
no puede evitar imaginarme
como la prenda interior que le sostiene los pechos.


(...)

viernes, 24 de octubre de 2008

Los nuevos oficios

Sábados y domingos, 2 días a la semana, fines de semana, una modalidad diferente de cumplir un trabajo part time. Sábados y domingos en horario corrido, los días en que el Súpermercado parece un hormiguero frenético y el tránsito de carritos de compra se agolpa en cada corredor, detrás de cada góndola bien surtida. Ese era el horario de Agustina, de 9 de la mañana a 10 de la noche. Horario asesino. Sólo después de firmar el convenio (era la primera vez que firmaba tantos papeles juntos) pensó que ya no podría ir los sábados al cine antes de almorzar y sobre todo, que ya no podría dedicarse a escribir los domingos con tranquilidad. Los domingos eran días quietos en casa, todos dormían o se quedaban en sus habitaciones viendo televisión, sólo mamá atravesaba la casa de vez en cuando, o papá salía en la tarde para ir a correr por el malecón. Apropiarse de la computadora de uso familiar, mal ubicada entre la sala y el comedor, era su mayor logro , dedicarse a escribir sin interrupciones; transcribir y corregir lo que eran sólo apuntes desordenados con lápiz o lapicero en sus cuadernos de Academia pre universitaria. La Academia, claro, durante la semana Agustina va a la Academia.

lunes, 20 de octubre de 2008

Lecciones con M

(...)


Y ese era sólo el primer día. El día de las prácticas, de la prueba; estar acompañada en la caja por una muchacha poco mayor que yo, de nombre simple y bonito que empezaba con M, que me decía que tenía que estar atenta, que contara bien el dinero que me entregaban, porque esto no es un juego de transacciones, se trata de un asunto muy serio porque es tu trabajo, y si te equivocas te lo descuentan y eso se vuelve un problema, a nadie le gusta perder su dinero, por eso fìjate bien, y estos papelitos que ves, que salen por acá cuando te están pagando con tarjeta de crédito, estos papelitos que parece que se vuelan, valen lo que dice, exacto, por eso no los puedes perder, debes tenerlos todos juntitos, ves, asì, puedes utilizar este clip, este es mío, yo los traigo de mi casa porque me gusta trabajar con clips de colores para no confundirme, ¿cuáles quieres? elije, yo te regalo.

Entonces, me quedo claro que aunque llevara puesto un disfraz, este juego anclaba en la realidad cuando llegaba la hora de hacer cuentas.

M, seguía dándome indicaciones, transmitièndome toda su sabiurìa en el manejo de esta caja eléctrica con dinero, en atención al cliente, técnicas para sonreir y no despeinarse, en los colores de lápiz labial sugeridos y el largo de las uñas permitido para las cajeras del súpermercado. Yo la escuchaba dispuesta a involucrarme con tan intensa dinámica. Y miraba tambièn sus zapatos con tacón que apenas la empinaba.


(...)

sábado, 18 de octubre de 2008

Idiomática



¡¡¡Yoguur!!! ¡¡¡Yoguuuurrr!!!

Así se escuchaba el grito desespetado de una señora que intentaba, con su potente voz, captar la atención de su acompañante. Un hombre despistado que caminaba por el corredor blanco, sin saber elegir entre la leche descremada, el queso fundido o el yogur. Al parecer había olvidado qué rayos fue a buscar en esa sección; y no es para menos, lo lácteos suelen confundirnos con sus múltiples presentaciones y derivados.
Nuevamente retumbo aquella voz de soprano,opacando a la recepcionista que perifoneaba la noticia de un niño perdido.

Yo sólo pensé, recordando una clase de lengua:

"Yogur:
Proviene del francés yogourt y este a su vez, del turco yoğurt".

miércoles, 16 de abril de 2008

Latas

Las latas tenían ese falso brillo
que me apenaba
como si
nuevamente
hablara de lo mismo.

miércoles, 9 de abril de 2008

Previo al juego

En la parte trasera del Supermercado, por donde ingresan los camiones repletos de todo tipo de mercadería, se encuentra el Centro de Capacitación Práctico, donde, con situaciones simuladas y cajas registradoras operativas, practiqué mis primeras lecciones de cajera. En ese periodo de capacitación, debimos asistir con falda negra y blusa blanca (me sentí mesera de algún restaurante de comida marina), sin mencionar el cabello recogido en tensas colas de caballo o, rígidos moños a la altura de las orejas. Pensé en cortarme el cabello para no tener que pasar por ese trance del peinado pero decidì pensar en ese tema después. En cambio pensé que pronto el juego sería más estricto, cuando la señora, que es la misma señora que detesta los aretes exagerados, encendió las cajas registradoras y esas fajas elásticas por donde avanzan los productos que luego, debes pasar sobre ese rayo laser rojo, hasta que suene bip, una y otra vez bip.

La señora nos dividió en 3 grupos de 3. En mi grupo habían otras dos chicas tan impacientes como yo. Una de ellas estaba muy nerviosa, porque encima de las fajas elásticas, la señora dispuso varias cajas, latas, empaques, atados de verduras, y hasta un pelota roja, y entendimos sin mucho esfuerzo, que esa sería nuestra misión y en ese momento empezaríamos.

Hoy sólo trabajaremos velocidad, para que sus manos y sus brazos se vayas acostumbrando al ritmo que una cajera de nuestra Corporación debe mostrar. Mañana, seguiremos con la parte operativa propiamente dicha, es decir, las diferentes transacciones que se realizan en su caja.

Mis ojos buscaban la ubicación del código de barras en cada uno de esos productos. Mi vista se minimizaba en esas líneas túpidas y negritas, agrupadas en vertical como un rectángulo trazado por dentro. Entendí que el láser debía "leer" ese código para poder cantar ese bip, que se escuchaba en 3 tiempos diferentes.


viernes, 4 de abril de 2008

Rubor

...

Tendré que usar uniforme
y sujetarme el cabello
Tendré que usar zapatos
no zapatillas
Usaré lapiz labial y rubor

Enfatizò la señora
el uso del rubor
porque me vio pálida
esa tarde
pálida
y me preguntó si había almorzado:

- Sí, no se preocupe
- ¿Y qué almorzó?
- Crema de espárragos con pan
- A eso le faltan proteínas.

Y después, aparentando simpatía:

- No queremos cajeras que se desmayen en sus puestos.


...

jueves, 27 de marzo de 2008

Selección



La señora separo a las mujeres de los hombres.

A nosotras nos llevó a otra habitación
amplia, bien aireada y con buena luz.

Me preguntaba si acaso yo podrìa ser más joven
la más joven
algunas otras habían de mi tamaño, pero
como eso no importaba
ellas podrían tener mi edad
o ser mayores

algunos rostros y cuerpos no corresponden
a su verdadera edad


(pensé
mirando los lentes de una de ellas).

Entonces éramos casi 15.

La señora felicitò el hecho
de estar todas con falda
porque después
una a una
nos tocó las piernas con determinación.

Era como una revisión médica
o algo parecido.
La señora
quería saber si teníamos
buenas piernas
resistentes
a las largas jornadas en pie.


...

Y luego dijo, que èramos todas menores de 20
y que eso la alegraba
porque personal nuevo y fresco debía incorporarse al Supermercado.
Y yo sentí que se refería a un nuevo producto de limpieza.
Y elegí mentalmente ser un frasco de shampoo.

Porque me gusta la espuma.