viernes 24 de octubre de 2008

Los nuevos oficios

Sábados y domingos, 2 días a la semana, fines de semana, una modalidad diferente de cumplir un trabajo part time. Sábados y domingos en horario corrido, los días en que el Súpermercado parece un hormiguero frenético y el tránsito de carritos de compra se agolpa en cada corredor, detrás de cada góndola bien surtida. Ese era el horario de Agustina, de 9 de la mañana a 10 de la noche. Horario asesino. Sólo después de firmar el convenio (era la primera vez que firmaba tantos papeles juntos) pensó que ya no podría ir los sábados al cine antes de almorzar y sobre todo, que ya no podría dedicarse a escribir los domingos con tranquilidad. Los domingos eran días quietos en casa, todos dormían o se quedaban en sus habitaciones viendo televisión, sólo mamá atravesaba la casa de vez en cuando, o papá salía en la tarde para ir a correr por el malecón. Apropiarse de la computadora de uso familiar, mal ubicada entre la sala y el comedor, era su mayor logro , dedicarse a escribir sin interrupciones; transcribir y corregir lo que eran sólo apuntes desordenados con lápiz o lapicero en sus cuadernos de Academia pre universitaria. La Academia, claro, durante la semana Agustina va a la Academia.